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Tiempos atrás estaba a la orden del día invertir en la compra de pisos con el único fin de alquilarlo y obtener rentabilidad. Pero claro, estamos hablando de aquellos tiempos en los que el país no estaba sumergido en la crisis económica actual, y en consecuencia, la demanda de compra y alquiler de viviendas era mucho mayor.

La burbuja inmobiliaria la llamaban hasta que se pinchó el año 2007. Desde entonces, no han sido unos años prósperos para el sector inmobiliario.

No obstante, como ya vimos en un informe realizado por Bankinter, el sector comienza a remontar, y este año 2016 todavía más. Tanto es así, que calcula que la rentabilidad de viviendas en alquiler se situará rondando el 4%. Las causas principales son: La mejora del empleo, los bajos costes de financiación, y un mayor atractivo de la vivienda como inversión.

Pero, ¿Por qué es atractivo invertir en una vivienda? ¿Realmente es rentable comprar para alquilar?

Puede serlo si se toman decisiones acertadas en base a algunos factores determinantes.

Y es que lo barato no significa siempre mayor rentabilidad. Lo mismo ocurre con las viviendas. Una vivienda barata en una gran ciudad no es suficiente, se debe valorar la zona también, puesto que precisamente esta pueda ser el motivo de su bajo precio. Busca zonas atractivas para tus inquilinos.

Lo mismo ocurre con el tamaño de la vivienda, tampoco las más pequeñas son la mejor opción. Se debe valorar que cuánto más pequeña sea la vivienda, es más probable que nuestros inquilinos sean más exigentes en su precio. Según Bankinter, la rentabilidad más óptima se encuentra en viviendas de entre 180 y 250 m2.

Y hablando de rentabilidad. ¿Conoces la fórmula mágica?:

(Precio anual de alquiler/Precio de compra) X 100

Esta te ayudará a obtener datos en tiempo real de la rentabilidad de tu vivienda. No obstante, también deberás considerar todos los gastos externos que implicar su alquiler, y que la fórmula no cubre.

Por último, tu rentabilidad también dependerá del tipo de interés de la hipoteca, si este es fijo o variable. No podríamos decirte qué opción es mejor puesto que hasta el fin del pago de la deuda no sabríamos la cantidad exacta en el caso del plazo variable. Ya que, como su nombre indica, el precio variará en función del Euríbor.

En cambio, con el plazo fijo, la cuota mensual siempre será la misma y sí podrás saber con más exactitud tu rentabilidad. El plazo fijo lo recomendamos a gente ahorradora, con un trabajo estable y que no le gusten los riesgos. No obstante el banco podría no aceptarlo si tus ingresos no son muy altos.

En definitiva, vuelve a ser buena época para invertir en inmuebles para alquilar. Sin embargo, es importante considerar todos los aspectos mencionados. ¿Tienes alguna duda? Visítanos y nos encargaremos de encontrar tu máxima rentabilidad.